Poblado Ibérico del Tossal

La extensión del poblado era de casi una hectárea y estaba posicionado en lo alto del cerro y rodeado por una muralla.

Entre la playa de Poniente y la cala de Finestrat se encuentra el cerro del Tossal de la Cala. Es en este cerro donde se halla un poblado o asentamiento Ibérico del siglo III a.C., que durante aquella época era un lugar de intercambio comercial y también se usaba como desembarcadero.

El yacimiento lo constituyen un poblado, una fábrica y el santuario dedicado a la diosa Tanit.

Se han hecho varios estudios sobre este yacimiento y las últimas averiguaciones indican que el cerro era un asentamiento romano que fue ocupado durante las Guerras Sertorianas por los ejércitos del político y militar Quinto Sertorio.

La extensión del poblado era de casi una hectárea y estaba posicionado en lo alto del cerro y rodeado por una muralla.

Se han descubierto varios restos arqueológicos de diferentes épocas, siendo los más antiguos los de la cultura Ibera que constan del siglo IV a.C. De dicha cultura, podemos ver en el Museo Arqueológico Provincial de Alicante alguna pieza que representa a la diosa Tanit. Todos los objetos encontrados se exponen en el Ayuntamiento de Benidorm y en el mencionado Museo Arqueológico.

Entre los restos de origen romano, se pueden encontrar alguna pieza de hueso que se usaba para la escritura, llamado Stylus, lanzas o Pilum, o algunas piezas de cerámica utilizadas en la cocina. También se han descubierto vidrio, huesos o hierro, todo ello de las antiguas épocas.

Debido a las excavaciones realizadas para construir la urbanización del Tossal se destaparon varias viviendas enterradas en la zona y pertenecientes al poblado Ibérico. Hay que decir que sólo queda el 15% del antiguo asentamiento, ya que el otro 85% fue destruido por la nueva urbanización.

Actualmente hay dos áreas de 300 y 500 metros cuadrados que son del Ayuntamiento, el cual está intentando conservar en ellas, por lo menos un vestigio de este magnífico hallazgo Ibérico, ya que la historia lo menciona como uno de los más importantes, e incluso es referente en manuales de histórica hispánica.

José Belda Domínguez fue el primero en excavar la zona en el año 1944 y en el año 1984, es decir, cuarenta años después fue declarado Patrimonio Histórico.