Vestigios arqueologicos

Son varios los vestigios en Benidorm que han dejado huella de su pasado. Fascina pensar que allá donde pisamos hubieron en su tiempo enigmáticas civilizaciones ya desaparecidas.

El Tossal de la Cala, situado entre la cala de Finestrat y la bahía de Benidorm es un asentamiento del ibérico tardío (Siglos III - I a. C.) enmarcado dentro de la actividad de la zona como un punto de intercambio comercial y un desembarcadero usado desde épocas muy antiguas.
Este poblado ibérico estuvo situado en la cima del cerro, fortificado con una muralla. Destruido casi por completo a causa de la presión urbanística de la zona, todavía se puede ver en la porción alta del cerro unos restos de habitación, junto al camino de acceso al mirador.

El Mirador de la Punta del Canfali. En la gran roca que divide las dos playas se asentaba la fortaleza que servía de defensa ante las incursiones de piratas argelinos y berberiscos, en los siglos XIV, XV y XVI. Posteriormente el Castillo fue abandonado, quedando en la actualidad sólo algunos restos de las murallas, que permanecen yaciendo sobre las rocas del mirador, conocido también como balcón del Mediterráneo.