El viaje

Al adentrarnos en el valle, nos percatamos de su rico valor etnológico y naturalista.

En esta visita, el contenido etnológico será tan importante como el naturalista, por lo que proponemos viajar por todos y cada uno de los pueblecillos que jalonan el valle. La opción es sencilla, ya que se disponen en hilera y es fácil visitarlos sin salirse de la carretera. De todas formas, también es aconsejable desviarse del camino hacia las laderas tanto para observar la vegetación o castillos como para obtener una vista global sobre el valle. Será la ladera norte nuestra preferida, tanto por la presencia de castillos como el de Gallinera como de las mejores manchas de vegetación.

El acceso al valle es relativamente sencillo si se realiza desde la costa. Tomaremos el desvío a Pego desde la carretera nacional o bien la salida de la autopista. Desde Pego, bordeándolo por el norte, tomaremos la carretera hacia Adsubia y, sin abandonarla, atravesaremos el valle con facilidad.

La mayoría de los pueblos considerados se encuentran junto a la carretera, aunque existen algunos poblados ligeramente separados. Existe otra alternativa sólo abordable por aquellos que les guste caminar o la bicicleta de montaña. Consiste en desplazarse hasta Villalonga (desde Gandía, por ejemplo).

Saliendo desde esta población hacia el sur es posible continuar por una pista forestal que sobrepasa, en un primer momento, la sierra de Gallinera y, tras superar un pequeño valle, salva la sierra del Almirante para desembocar de lleno en la Vall de la Gallinera.

El recorrido es duro por los fuertes desniveles y no puede realizarse con un turismo normal. En el caso de disponer de un todoterreno recuérdese que se debe utilizar con prudencia, siempre por las pistas y a velocidad moderada.

Flora del Valle
Fuente
Beniali
Nubes bajas en la montaña