Flora

Aún es posible contemplar vestigios de la vegetación que pudo cubrir en su día estas laderas.

La elevada influencia humana en el entorno y la intensiva utilización del terreno para la producción agraria ha transformado enormemente el paisaje y ha favorecido la extensión de plantas oportunistas que soportan bien la presión humana y son capaces de adaptarse a los campos de cultivo.

Entre ellas destacan por su abundancia las cerrajas (Sonchus terrenimus), la verdolaga (Portulaca oleracea) y, sobre todo, el agret (Oxalis pes-caprae). Esta última forma las típicas coberturas siempre verdes que tapizan los bancales de naranjos durante el invierno.

Sin embargo, los cultivos más característicos de la zona, centrados en la Gallinera, son los cerezos. Tanto el fondo del valle como las escarpadas laderas han sido objeto tradicional del cultivo de este árbol.

En cuanto a la vegetación arbórea silvestre, hasta hace poco podían visitarse pinares de pino carrasco en la sierra de Ador y las laderas de la Gallinera, pero los últimos incendios forestales han reducido la vegetación a su mínima expresión.

La flora predominante actual se basa en matorrales como los lentiscos (Pistacia lentiscus), palmitos (Chamaerops humilis), aladiernos (Rhamnus alatenus), coscojas (Quercus cocifera), cadas (Juniperus oxycedrus) y aliagas (Ulex parviflorus). Sin embargo, aún es posible encontrar algunos escasos vestigios de la vegetación que pudo cubrir en su día estas laderas.

En algunas zonas, generalmente en las umbrías orientadas al Norte, medran algunas encinas (Quercus ilex) que alcanzan buen porte, a menudo acompañadas de madroños (Arbutus unedo), terebintos (Pistacia terebinthus) y zarzaparrillas (Smilax aspera). Aquí, además, pueden encontrarse espectaculares orquídeas silvestres como la Orchis italica, que nada tiene que envidiar a sus parientes cultivadas.

Beniali
Flora del Valle
Cerezo en el Vall de La Gallinera
Cerezas