Epílogo

A pesar de que el fantasma de la emigración planea sobre las generaciones más jóvenes, el interés por la calidad de vida parece que puede cambiar las perspectivas en estos pueblos.

Sorprende gratamente encontrarse con lugares como la Vall de Gallinera. Ajenos al paso del tiempo las preocupaciones de sus habitantes difieren en poco de las que tuvieron sus padres o sus abuelos.

A pesar de que el fantasma de la emigración planea sobre las generaciones más jóvenes, el interés por la calidad de vida parece que puede cambiar las perspectivas en estos pobles. No sería de extrañar que en un futuro cercano, la demanda de un ambiente menos agresivo que el de las ciudades pueda ser compatible con el trabajo diario.

En un mundo donde las autopistas de la información posibilitarán el trabajo desde casa, será una alegría encontrar lugares como la Vall de Gallinera. De hecho, es ésta una posibilidad que no ha pasado ajena a gentes de otras nacionalidades que ya han elegido estos pueblos como lugar de residencia y tele-trabajo.

Es la modernidad que invade hasta espacios tan bellos y recónditos.

Cerezas
Nubes bajas en la montaña
Penya Forada
Cerezo en el Vall de La Gallinera