Introducción

Tierras sin carreteras, en las que sólo los caminos y senderos se atreven a desafiar la compleja orografía.

La sierra de Enguera, ubicada en su mayor parte en el término municipal homónimo, es una tierra que ha permanecido alejada de los caminos durante siglos. Asombra comprobar cómo las narraciones y descripciones que nos llegan de viajeros de todos los tiempos son extraordinariamente coincidentes con lo que en la actualidad se puede observar.

La sierra de Enguera se otea desde muy lejos, ya que se encuentra en el camino que une las tierras de la costa con la meseta. A lo largo de la historia, las más importantes vías de comunicación entre Castilla y el Mediterráneo han evitado estas montañas. Los caminos, cuando llegan hasta estas tierras, parecen inquietarse y trazan grandes rodeos con el fin de evitar sus quebrados senderos.

Así ha sido a lo largo de la historia; la sierra de Enguera siempre quedó para los caminantes como la silueta que se recortaba contra el horizonte. De esta forma, pocos viajeros se adentraron en sus tierras y pocos conocieron los tesoros naturales que encerraron. Bernard Gómez, periodista francés que por la década de los 20 recorrió España narrando sus impresiones y peripecias en nuestro país, se atrevió a denominar a estos lugares como la tierra oculta, pues pasando muy cerca de ella nunca se llega a intuir los rincones asombrosos que encierra.

El viajero-lector recorrerá, en esta ocasión, las montañas que se encuentran, sobre una gran extensión de tierra, entre Enguera. Ayora y Anna. Tierras sin carreteras, en las que sólo los caminos y senderos se atreven a desafiar la compleja orografía. Tierras, también, arraigadas en la historia, pues cerca de ellas, en Montesa, nació la única orden de caballería realmente valenciana.

Tierras, también, de tradiciones y costumbres que han perdurado hasta nuestros días, atrincheradas en sus montañas que siempre, aguardando la llegada de viajeros merecedores de ello, han permanecido ocultas.

Así pues, varios aspectos importantes encontrará el lector en esta EcoRuta. Por un lado la historia, monumentos y cultura de los hombres que habitan y habitaron en estos pueblos.

En este punto, deberíamos realizar una recomendación. El viajero, antes de partir, leerá todo lo que pueda acerca de la Orden de Montesa y sus avatares históricos. Es seguro que encontrará mucho más interesante su viaje.

Por otro lado, nos esperan las montañas de la sierra de Enguera, y en esta parte del viaje, el lector sólo tendrá unos compañeros: la naturaleza, la soledad y los caminos. Durante largos 4 kilómetros podrá cruzar estos barrancos, montañas y bosques sin encontrar alma alguna. Es decir, tal como estaba cuando los caballeros de Montesa, la única orden de caballería valenciana, cabalgaban recorriendo estos lugares, de los cuales eran sus señores.

Beniali
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