Rutas

Como se ha comentado anteriormente, el mejor medio para realizar una visita inolvidable al marjal es la bicicleta.

Si es posible, se partirá desde Pego por la carretera en dirección a la costa. Pronto nos internaremos en una densa formación de carrizal.

Será el momento de tomar cualquiera de las desviaciones (caminos de tierra) que salen a nuestra derecha en dirección sur para adentrarnos de lleno en el marjal.

Muchas veces los caminos quedan cortados por la presencia de canales, lo que nos obligará a deshacer lo andado.

Es conveniente hacerse con unos buenos prismáticos puesto que las aves acuáticas son abundantes.
Una guía de campo ilustrada será también de gran ayuda.

Continuando siempre hacia el sur, por casi cualquiera de los caminos, llegaremos al río Bullens, que nos sorprenderá con su abundante caudal y buena calidad de sus aguas.
Los puentes que lo cruzan son escasos, y lo mejor es seguir la carretera asfaltada que llegará hasta el empalme con la de Vergel. Desde aquí iniciaremos un ascenso por la urbanización Monte Pego que nos ofrecerá una excelente panorámica sobre el marjal.

Tras esto, desharemos lo andado y retomaremos la carretera comarcal que, tras superar la autopista y la carretera nacional nos conducirá a las playas. Aquí todavía puede observarse un pequeño cordón dunar muy alterado y ocupado por edificaciones así como el desagüe natural del marjal.

Tras la visita al marjal, el viajero deberá dirigirse hacia las poblaciones de Pego y Oliva, las cuales cuentan con suficientes razones monumentales, culturales y gastronómicas para dedicarles una larga visita.

Ruinas en el Vall de La Gallinera
Beniali
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