Problemática de conservación

A lo largo de los años los agricultores de la zona han establecido una lucha continua contra los marjales.

En todo nuestro litoral son numerosos los casos de humedales desecados con fines agrícolas. Este hecho se mantiene hasta nuestros días, con ejemplos cercanos como la marjal de Tavernes de la Valldigna, desecada durante la década de los años ochenta.

Asombrosamente, la marjal de Oliva-Pego ha sido capaz de resistir numerosos intentos de explotación agrícola. El último de ellos, en los años 70, fue promovido por la administración llegando a parcelar y asignar propietarios a los terrenos previamente desecados.

Como si de un efecto buscado se tratase, las intensas lluvias de finales de los 80 volvieron a inundar las propiedades recién repartidas, situación que se ha mantenido hasta la fecha. Recuerdos de este último intento fallido son una tupida red de canales y la maquinaria obsoleta que todavía puede verse en el marjal.

La presión popular y el convencimiento de que el esfuerzo invertido en la desecación sobrepasa sobradamente los beneficios potenciales decidieron a la administración a proteger activamente la zona.

Actualmente los riesgos más importantes del paraje se sitúan en las urbanizaciones próximas, que con sus vertidos de aguas residuales, muchas veces procedentes de filtraciones desde pozos ciegos, pueden alterar drásticamente la calidad del agua.

Cerezo en el Vall de La Gallinera
Fuente
Nubes bajas en la montaña
Cerezas