Cavanilles y el marjal

Por todas partes se ve que el labrador pide riquezas a la tierra y que esta satisface sus deseos.

El ilustrado Antonio José Cavanilles describió con minuciosidad la riqueza agrícola de Pego, calificándola como "de las mejores del Reyno". Sus palabras fueron las siguientes:

"Vista la variada naturaleza del término, se puede dividir este en tres partes, que son llanuras secas, montes y marjales. Los marioles ocupan la parte oriental que yace entre los cabos de Mostalla y Segarria, la cual dista del mar una legua y solamente tiene un cuarto de legua de oriente a poniente. El suelo se compone allí de tierra negruzca que resultó de vegetales nativos, y esta todo cultivado y dividido en campos por muchos azarbes, a donde baja el agua y humedales de que abunda. Véanse los márgenes de los azarbes cubiertos de granados y en las áreas de los campos además cae una multitud ordenada de moreras, maices de ocho y diez pies de altura, trigos y quantos. Producciones se les exigen. Alternan con los granados varios frutales, y por todos ellos se entretejen las parras aumentando la hermosura y utilidad. Por todas partes se ve que el labrador pide riquezas a la tierra y que esta satisface sus deseos. Los montes, principalmente los menos expuestos a sol, se ven hasta la cumbre verdes por la multitud de viñas y algarrobos que de pocos años a esta parte han plantado los industriosos naturales"

Aquella realidad que contempló Cavanilles a finales del siglo XVIII, sigue siendo hoy cierta, y la riqueza agrícola de Pego y Oliva aun se califica de Proverbial, sin embargo parte de sus labores y medios se han desplazado hacia otra moderna fuente de riqueza no conocida por Cavanilles, el turismo de gran desarrollo en el último tercio del siglo XX.

Camino sobre el valle
Cerezas
Fuente
Beniali