Conservación

Siete siglos de interés conservacionista nos permiten disfrutar del carrascal de la Font Roja.

En 1332, un siglo después de su cesión a la cristiandad, los nobles de Alcoi toman una decisión sin precedentes en el mundo occidental: preservar para el uso de los alcoyanos el Carrascar de la Teixera, antiguo nombre del carrascal de la Font-Roja en referencia a la existencia de tejos. Quedaba así prohibida la explotación forestal y cinegética.

En los siglos posteriores se mantendría esta situación llegando a contar con una guardia forestal a caballo de hasta doce unidades.

No sería hasta 1653 cuando se daría un paso de gigante en la protección dellugar. En verano de ese año se encontró en unos bulbos de un lirio (quizá de Merendera filifolia) la imagen esculpida de la Inmaculada Concepción a la que se erigió una ermita y se le dedicaron romerías y peregrinaciones.

lamentablemente, a mediados del siglo XIX cambia el panorama. Se produce un gran incendio que arrasa las carrascas centenarias y se reduce a menos de la mitad la extensión original. la posterior subasta de terrenos públicos aceleraría en pocos años la degradación del bosque.

Durante este siglo y gracias a un loable interés de los vecinos de Alcoi, el carrascal de la Font-roja ha disfrutado de la consideración necesaria para preservarse hasta nuestros días.

El espaldarazo definitivo se obtuvo con el justo reconocimiento de la Generalitat Valenciana que lo declararía Parque Natural en 1987.

Arbol nevado
Montaña nevada
Gavilán
Arco de piedra